No puedo empezar mi recorrido por estas páginas sin detenerme, aunque sólo sea unos segundos, a agradecer a todas aquellas personas que de forma directa o indirecta, voluntaria o involuntaria, han contribuido para que esta página web, RETALES DE UNA VIDA, tenga su razón de ser.
En un primer impulso, mi reconocimiento era fundamentalmente para Deyanira, quien sin apenas conocerme me ha lanzado a esta aventura, sacrificando parte de su tiempo.
Sí, ella me ha mostrado unas expectativas a las que jamás hubiera aspirado, ha encaminado este proyecto al que me enfrento con ilusiones renovadas y ha confiado en mí sin esperar nada a cambio.
No obstante, ¡sois tantos a los que quisiera dar las gracias! A los que habéis permanecido a mi lado, a los que me habéis ayudado, a los que me habéis escuchado... y también, ¿por qué no? a los que ahora leéis estos renglones, gracias por recordar que aún sigo viva.
Dolores