Me gusta pensar que el respeto es el mejor arma de los humanos.

¿Legalizaría yo la prostitución? Sé que contestar esta pregunta es como lanzarse desde un avión sin salvavidas, porque pueden lloverme una tras otra vuestras puntuaciones negativas. Aunque, lo reconozco, tengo un defecto, soy sincera, y no me gustaría pertenecer a una comunidad en la que no pudiera exponer libremente mis opiniones.

Sí, lo tengo claro, legalizaría la prostitución. Comprendo que desde un discurso feminista pueda interpretarse como aceptar la humillación de una mujer tan sólo por mercantilismo. Obviamente también, cuento con la reprobación de quienes por sus creencias o religión puedan tacharlo de indigno. Sin embargo, más allá de movimientos, colectivos e ideales, existe una realidad que es que la prostitución mueve mucho dinero a su alrededor.

No descubro nada nuevo si digo que vivimos en una sociedad de doble moral. Por un lado, nos incomoda la prostitución callejera, las prostitutas/os sobran en todos los sitios y, a la vez, siempre hay alguien dispuesto a contratar sus servicios.

¿Por qué no legalizarla? Sería una buena manera de erradicar, o al menos vigilar, esas mafias que son las que realmente explotan y vejan a esas mujeres-hombres que en un país extraño se sienten cautivos e indefensos. Firmaría hoy mismo si al legalizarla se consiguiera seguir unos controles sanitarios para impedir, o al menos intentarlo, el contagio de enfermedades mortales.

¿Es la prostitución un trabajo? Podemos mirar hacia un lado y negar la evidencia, pero nos guste o no, seguirá ahí. Personalmente creo que nunca me hubiera dedicado a ello, no tengo estómago... ni tampoco la necesidad me manda.

No juzgaré ni justificaré los motivos que lleva a alguien a vender su cuerpo. Me gusta ser dueña de mí misma. Pero por la misma razón, si otro lo consiente y no son terceros los que lo imponen ni dominan, no soy nadie para reprocharlo.

¿Trabajo? A veces también me pregunto si correr detrás de una pelota es un deporte o un trabajo, pero con lo que cobran creo que está claro que es un negocio. Con la prostitución sucede lo mismo. No lo llamaría obra social como he escuchado en más de una ocasión, aunque si alguien paga será porque es un trabajo. ¡Qué menos entonces que tener los mismos derechos y los mismos deberes que cualquier otro asalariado!

Si no queremos prostitución en la calle, nos repugnan las mafias o los proxenetas, consideramos que cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que quiera mientras no perjudique a otro, vendría siendo hora ya de plantearnos su legalización.

¿Tú qué piensas?

*Opinión que he presentado en Ciao